lunes, 16 de abril de 2012

Déjate llevar


Durante una larga noche de esta semana en que no llegaba a alcanzar el sueño, estaba mirando la televisión, pasando de canal en canal sin poder encontrar algo interesante con que poder entretenerme, pero en uno de ellos, el cual no voy a especificar el nombre, estaban haciendo una película que me tuvo sentado en el sofá hasta su final tras el gran trabajo del protagonista con sus pupilos. Su nombre es “Déjate llevar”, dirigida por la directora Liz Friedlander en 2006 y producida por New Line Cinema.

Esta película está basada en la vida de Pierre Dulaine, un profesor de baile de salón que ofrece clases gratuitas a los alumnos más conflictivos de las escuelas de los Estados Unidos, concretamente en Nueva York. Los alumnos llegaron a tratar al señor Dulaine con incredulidad al conocer lo que pretendía enseñarles, pero su compromiso y dedicación poco a poco acabaron por convencerles.

Los padres no confiaban en su método, el objetivo del cual era proporcionarles a los propios alumnos una identidad, perdida debido a diferentes motivos pasados en sus vidas. La directora del colegio llegó a pedir una junta de profesores y padres para llegar a una solución en la que todos estuvieran contentos, pero el señor Dulaine pudo cambiarles su opinión mediante la música, igual como hará con sus conflictivos alumnos.

Su método era el aprendizaje de los bailes de salón, argumentando que cada persona lleva consigo un ente desconocido que puede llegar a salir para ser un buen bailarín. Así que, mezclando los estilos del profesor y de los alumnos crean un estilo nuevo lleno de energía, una mezcla del baile de salón clásico y el hip-hop. Esto les inspirará para esforzarse y buscar la perfección (mediante la competición del baile), y en el camino aprenderán valiosas lecciones acerca del orgullo, el respeto y el honor.

Podemos sacar diversas conclusiones en las que quedarnos para en un futuro no muy lejano, ser nosotros esos mentores que inspiren a los alumnos, siendo sus guías en el comienzo de sus vidas de independencia y el muro donde puedan apoyarse. Con la conclusión que me quedo es con la insistencia que el profesor mantiene con sus alumnos después del rechazo de las primeras clases, soportando el robo de su bici, el rechazo de los padres, entre otras muchas causas. Mediante el movimiento, los alumnos van nutriendo su capacidad de aprendizaje y cada vez hacen más caso a Dulaine, dándose cuenta que él los llevará por el buen camino, ofreciéndoles todo su ser para que busque su identidad perdida, borrando todos los tristes acontecimientos sucedidos durante sus vidas.

Para finalizar, sólo decir que recomiendo la película a aquellos que quieran ejercer de profesores/maestros y a los que actualmente ejerzan en su vida diaria, para poder conseguir que los alumnos se interesen y dediquen un poco de su atención hay que luchar y no rendirse nunca por enseñar, aportando su experiencia para que los alumnos aprendan de ella. Tras muchos obstáculos que haya en el camino, el profesor tiene que ser valiente y estar a la altura, al contrario los alumnos no se interesarán ni prestarán atención, el profesor debe ser el último en ser vencido dentro de una clase.

5 comentarios:

  1. Tengo un vídeo (por algún sitio) en el que se documenta ese proyecto. Es muy intresante. Se ven las posibilidades educativas, pero también los riesgos... si os interesa, pedídmelo.

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  2. Muy bueno el post víctor... y muy buena la película, se ve todo aquello que tiene que hacer un buen profesor si le gusta aquello que esta relacionado con su profesión, y superar todos los obstáculos que como en esta película se dan, y al final de tanto insistir se ve el resultado y el buen trabajo da sus frutos

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  3. Qué te pareció la película? Acuérdate de devolvérmela!

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  4. La película la veo muy interesante no sólo por la enseñanza del baile a los alumnos ,los cuales la mayoría no tienen los recursos suficientes para entrar en grandes escuelas, sino también por la sociabilidad que les fomentan, ayudándolos a relacionarse con los demás niños y niñas, sin ningún tipo de complejo de diferencia de sexo.

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